martes, 22 de diciembre de 2015

Langosta, la naturalidad matada por el radicalismo



Hay películas cuyas sensaciones perduran semanas después de haberlas visto, sus imágenes tocan tu mente y acarician tus sentidos como un intenso amante. Langosta es una de ellas, pues logró causarme ese efecto psicodelico  y tres semanas después de haberla visto sigo pensando en ella, su escenas todavía rondan por mi cabeza intentado dar sentido a una historia atípica en el cine. El film del director griego Yorgos Lanthimos describe un mundo distopico en el que la soltería no está permitida y aquellas personas que no tienen pareja son enviados a un lugar donde tienen un plazo de 45 días para conseguirlo sino quieren ser convertidos en animales. 




Un mundo en el que no es aceptada la soledad como opción sentimental. El ser humano actual intenta mejorarse constantemente y está visto que la soledad, como consecuencia de la vida moderna, ha hecho mucho daño en la psique humana aumentando los casos de depresiones, ansiedad y otras enfermedades mentales. Toda solución puesta del lado de la razón y la cordura lleva a ordenar el mundo desde un sistema superior. Así nacería un orden para superar este problema. Nadie quedaría solitario si tiene pareja, de lo contrario se impondrá una sanción. De este modo, se mata la naturalidad del sentimiento afectivo y se trata de organizar y planificar las relaciones sociales dejando poco espacio a la improvisación.  El sistema ha conseguido dominar al ser humano hasta en su modo de sentir. 


Los oponentes al sistema, que sufren en sus carnes la maldad y represión de este orden amoroso, se unen clandestinamente en las montañas para luchar por la soltería y castigar a aquellos que osen coquetear, mirar sugerente-mente o enamorarse. Los dos extremos demuestran un radicalismo que mata la espontaneidad emocional y se convierten en verdugos de la razón y el sentido común, representado por los protagonistas, dos enamorados en el bando contrario. Así es como se sucede una historia muy humana enmarcada en dos contextos en los que no puede expresarse con naturalidad. El verdadero amor oculto bajo las redes que impone la realidad. 


lunes, 1 de junio de 2015

No proyectes en los demás tus ansiedades


Buscamos en los demás lo que nos falta,  culpamos a los demás de no estar a la altura de nuestras expectativas, y finalmente no queremos ni a los demás ni a nosotros mismos...

No sabemos aceptar como son, ni como somos....


viernes, 1 de mayo de 2015

ABUELITA DIME TÚ


La complicidad de una abuela y su nieta. Ese amor que se respira en el ambiente lleno de cariño. Un lazo fuerce en el que las discusiones no suelen ser frecuentes.  Una relación tranquila marcada por la sabiduría de la abuelita y la curiosidad de la chiquita. 

La mujer anciana y sabia, adorable, a veces, no ha terminado su tarea en la vida, porque es la encargada de amamantar de conocimientos y sensibilidad a los nietos que están dispuestos a escuchar....

La belleza de una relación que marca la infancia y siembra un halo de tristeza y melancolía cuando ese lazo lo corta la muerte con su guadaña. Pero, la sólida ternura no muere, permanece en los recuerdos del nieto/a que camina por la vida con ganas de crear su mundo y su estabilidad con las herramientas que le enseñó su abuela. 

Así, los abuelos enseñan el amor y como hemos de relacionarnos y amar nuestro entorno, mientras nuestros padres nos muestran las desdichas a las que tendremos que hacer frente. El lado bonito de la vida se lo llevan los ancianos que ya han hecho balance de sus recuerdos y han tomado lo más positivo, y se han dado cuenta qué ha merecido la pena.... El lado malo, los padres, llenos de inseguridades y miedos frente a sus hijos trataran de alejarlos de los peligros que ellos no ven. Por ello los padres parecen ser el mensajero que trae malas noticias y la noticia se confunde con el mensajero....




Regalamos miedo


Guardamos los sentimientos y emociones bajo toneladas de pinceles, tapaderas de ropa y millones de objetos brillantes y bonitos. Una sociedad que ha dejado de ser directa y enmascara los verdaderos impulsos por vergüenza. Solo lo material está socialmente bien visto. Así cuando llegan épocas señaladas como el día de la madre o los días marcados en el calendario para demostrar el afecto a quien quieres, se llenan los centros comerciales. 

El calendario establece cuando tú tienes que demostrar lo que sientes. Fuerza un momento que debería fluir y salir de ti. Así pasa lo que pasa....y es que tus sentimientos no afloran, se esconden bajo el hilo de la vergüenza y el temor en un objeto que se regala. Se regala miedo. 

Tienes miedo a decir lo que de verdad aprecias a esa persona. Más fácil un regalo material para evitar enfrentarte a unas emociones que podrían desestabilizar tu comodidad aparente. Fríos somos, a pesar de nuestras buenas intenciones con regalos materiales. 

Ahora es lo que toca, vaya usted y compre el regalo para su madre de forma mecánica, y sin significado. ¿Tiene sentido hacer algo automático, que llega a crear confusión porque se supone que debería tener un sentido profundo? No