Hay películas cuyas sensaciones perduran semanas después de haberlas visto, sus imágenes tocan tu mente y acarician tus sentidos como un intenso amante. Langosta es una de ellas, pues logró causarme ese efecto psicodelico y tres semanas después de haberla visto sigo pensando en ella, su escenas todavía rondan por mi cabeza intentado dar sentido a una historia atípica en el cine. El film del director griego Yorgos Lanthimos describe un mundo distopico en el que la soltería no está permitida y aquellas personas que no tienen pareja son enviados a un lugar donde tienen un plazo de 45 días para conseguirlo sino quieren ser convertidos en animales.
Un mundo en el que no es aceptada la soledad como opción sentimental. El ser humano actual intenta mejorarse constantemente y está visto que la soledad, como consecuencia de la vida moderna, ha hecho mucho daño en la psique humana aumentando los casos de depresiones, ansiedad y otras enfermedades mentales. Toda solución puesta del lado de la razón y la cordura lleva a ordenar el mundo desde un sistema superior. Así nacería un orden para superar este problema. Nadie quedaría solitario si tiene pareja, de lo contrario se impondrá una sanción. De este modo, se mata la naturalidad del sentimiento afectivo y se trata de organizar y planificar las relaciones sociales dejando poco espacio a la improvisación. El sistema ha conseguido dominar al ser humano hasta en su modo de sentir.
Los oponentes al sistema, que sufren en sus carnes la maldad y represión de este orden amoroso, se unen clandestinamente en las montañas para luchar por la soltería y castigar a aquellos que osen coquetear, mirar sugerente-mente o enamorarse. Los dos extremos demuestran un radicalismo que mata la espontaneidad emocional y se convierten en verdugos de la razón y el sentido común, representado por los protagonistas, dos enamorados en el bando contrario. Así es como se sucede una historia muy humana enmarcada en dos contextos en los que no puede expresarse con naturalidad. El verdadero amor oculto bajo las redes que impone la realidad.





