viernes, 3 de enero de 2014

Que las voces no se queden sin escuchar

Con motivo de reforma de la Ley del aborto he decido reflexionar mediante una poesía que básicamente quiere transmitir que hay que escuchar a la gente a quien le va afectar la Ley y lo más importante: tener en cuenta sus opiniones. Pero sino se hace lo primero, no podemos esperar lo segundo. Las voces calladas, olvidadas, pueden cambiar el mundo. 

Que las voces no queden sin escuchar, 
que el morder de las hadas furiosas 
resuene a los cinco vientos

Que el este sea el oeste y reine así la desorientación
Que también reine el caos, la anarquía y la contracción

Porque al final todo será amor, 
burbujas incandescentes atravesando ventanas, pilares, muros y puertas

Rotas las barreras,
rotos los cristales, la madera, la piedra y el acero
roto el hierro, entonces, aparecerá la lana
cubrirá suavemente el desierto de sus voces
para darles fuerza, salida, serenidad y seguridad
a sus palabras

Cabalgan entre dos escenarios las hadas,
el escenario ancestro  y la nueva era
el nuevo atardecer y la flor naciente, 
y el viento sonríe de poniente 
pues sabe que todo será armonía

Armonía y paz, paz y amor
y los demás adjetivos 
por inventar están

¿la misión? construir un lugar nuevo 
donde las hadas no estén furiosas
pues el peligro para ellas 
ya habrá pasado

ALICIA DELICADO




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