jueves, 31 de octubre de 2013

EL RETORNO DEL DIOS HELADO EN EL AÑO SIN PRIMAVERA

  Dios y la diosa del solsticio de invierno. Imagen extraída de: 

Sin duda, 2013 ha sido el año más frío de mi existencia. El bueno tiempo primaveral a penas se dejo ver. Lluvia y bajas temperaturas nos acompañaron la mayoría del periodo floral.  No fue hasta mediados de junio cuando el cielo decidió sonreír y el sol nos regaló sus brillantes y ardientes destellos.  
Tras un verano en la calle, el frío amenaza de nuevo, pero ahora no sabe tan bien como esos años que después de un verano asfixiante apetecía sentir tus pies congelados,  cerrar las ventanas, echar las cortinas y observar como el ambiente tomaba un aspecto más acogedor.
Ahora, mis últimos recuerdos sobre el frío son traumáticos, me recuerdan a un invierno interminable. Siento como si fuera ayer el día que me alegre por empezar hacer calor.

Sea como sea, hay que asumir que el Dios helado ha vuelto, no sabemos para cuánto tiempo.  Tratemos de adornarlo lo mejor posible antes de que sea él quien nos  recubra con su engañoso manto de nieve.

LA NIEVE ES ENGAÑOSA Aparentemente parece suave, blandita y esponjosa; pero si la presionas se vuelve dura y al lanzarla hace daño.


 La imagen está extraída de este blog: 


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