Dios y la diosa del solsticio de invierno. Imagen extraída de:
Sin duda, 2013 ha
sido el año más frío de mi existencia. El bueno tiempo primaveral a penas se
dejo ver. Lluvia y bajas temperaturas
nos acompañaron la mayoría del periodo floral. No fue hasta mediados de junio cuando el cielo
decidió sonreír y el sol nos regaló sus brillantes y ardientes destellos.
Tras un verano en
la calle, el frío amenaza de nuevo, pero ahora no sabe tan bien como esos años que
después de un verano asfixiante apetecía sentir tus pies congelados, cerrar las ventanas, echar las cortinas y
observar como el ambiente tomaba un aspecto más acogedor.
Ahora, mis
últimos recuerdos sobre el frío son traumáticos, me recuerdan a un invierno
interminable. Siento como si fuera ayer el día que me alegre por empezar
hacer calor.
Sea como sea, hay que asumir que el Dios helado ha vuelto, no sabemos para cuánto tiempo. Tratemos de adornarlo lo mejor posible antes de que sea él quien nos recubra con su engañoso manto de nieve.
La imagen está extraída de este blog:


No hay comentarios:
Publicar un comentario