Imagen extraída de: http://revoluciontrespuntocero.com/puentesur/venezuela-posee-reservas-alimentarias-para-enfrentar-conspiracion-contra-la-economia/
“Somos lo que comemos”, nunca un dicho popular había sido tan cierto. Y es que lo que comemos determina nuestro aspecto, salud y humor, entre otras cosas. Y si no prueben a cambiar sus hábitos alimenticios durante un tiempo, verán como varia su estado mental y físico. Pero si no quieren hacer la prueba, fíjense en la gente que está haciendo dietas, como estas han trastocado sobre todo su humor.
Esta
afirmación no la tiene en cuenta mucha gente que termina dejándose llevar por la comida basura o rápida (bastante
insanas), bien por falta de tiempo, facilidad de acceso a estos alimentos –los
puedes encontrar en cualquier comercio- , o por el simple hecho de que les
gustan. Sin embargo, las elites
gobernantes y altas estelas capitalistas sí se han tomado muy en serio el “Somos lo que comemos” controlando
nuestra alimentación y poniendo a nuestra disposición los productos que a ellos
les interesan. Lo que comemos está en mano de grandes empresas, en ocasiones
multinacionales, de las que se supone debemos fiarnos, de hecho nos fiamos,
pues tampoco tenemos mucho tiempo para preguntarnos qué es realmente eso que estamos
comiendo.
El sistema nos envuelve en una rutina estresante que acapara todo nuestro tiempo y no nos deja ni un minuto para pensar. Al final de la jornada, cuando llegas a tu hogar cansado de trabajar, sin ganas de nada, lo único que te consuela es tu serie favorita, hablar con tus amigos por facebook o escuchar algo de música; de lo que menos tienes ganas es de ponerte a cocinar, ahí es cuando tiras mano de algo rápido; o en menor medida aún ponerte a pensar qué es lo que estas comiendo. Y si alguna vez te da por leer los ingredientes, no vas a entender ni la mitad de las palabras.
El sistema nos envuelve en una rutina estresante que acapara todo nuestro tiempo y no nos deja ni un minuto para pensar. Al final de la jornada, cuando llegas a tu hogar cansado de trabajar, sin ganas de nada, lo único que te consuela es tu serie favorita, hablar con tus amigos por facebook o escuchar algo de música; de lo que menos tienes ganas es de ponerte a cocinar, ahí es cuando tiras mano de algo rápido; o en menor medida aún ponerte a pensar qué es lo que estas comiendo. Y si alguna vez te da por leer los ingredientes, no vas a entender ni la mitad de las palabras.
Los horarios del trabajo también suelen ser muy inflexibles para la hora de comer, por lo tanto en esos momentos muchas personas también tienen que tirar de las comidas ligeras e industriales.
Como dice otro dicho popular “El que nada debe nada teme”. Entonces qué es lo que temen las altas esferas del sistema que no quieren sembrar la desconfianza en nosotros. Si no tienen nada que ocultar, porque nos impiden pensar y nos privan de un tiempo para nosotros distrayéndonos con el trabajo y otros entretenimientos (televisión, redes sociales, cuando nos aburrimos de un medio nos implantan otro).
Todo está muy meditado, nada es por casualidad. Este mundo está muy bien planeado por otros. Vivimos la realidad que otros quieren que vivamos. Somos lo que otros quieren que seamos porque nos alimentamos de lo que otros nos dan. Pero cómo quieren qué seamos, están consiguiendo sus objetivos esos otros, cuáles son los alimentos en concreto que nos hacen más daño o no deberíamos tomar, y qué tipo de daños nos pueden ocasionar. Los otros tienen la respuesta. Pero como no quieren dárnosla tendremos que recurrir a nuestra imaginación para resolver estas cuestiones, a lo que los otros odian, al pensar, tenemos que caer en lo que según ellos es una simple Conspiración.

No hay comentarios:
Publicar un comentario