viernes, 15 de noviembre de 2013

La vida como una partida de poker



Naces y a partir de ese momento ya eres jugador, comienza el juego de la vida.  A partir de ahí se te reparten unas cartas, es decir tienes un entorno concreto y unas circunstancias determinadas que otros no tienen. Pero además cuentas con unas capacidades que te llevarán a que manejes de un modo u otro esas cartas. 

Tu suerte depende de la inteligencia con la que manejes esas cartas que te han tocado. No puedes elegir las cartas, se reparten al azar, pero si tienes posibilidad de hacer un juego u otro con ellas. Hay gente que le tocan cartas muy buenas, pero como no sabe aprovecharlas pierda la partida, y otra que tiene unas pésimas cartas y consigue ganar. Hay que tener claro que no depende de las cartas sino de como las maneje la persona. Aunque si influyen estas en parte, no son decisivas. Todo depende de sacar la carta adecuada en el momento adecuado, o sea que nuestras decisiones dependen del contexto en que se hagan. Un ejemplo simple: pegar está mal, pero si lo haces en defensa propia es apropiado. 

¿Hay que mostrar todas las cartas en la partida de la vida? es decir, en este caso sería mostrar todas tus cualidades y todo lo que eres. No es recomendable, siempre se debe guardar algún as bajo la manga. Aunque tampoco es recomendable guardarlas todas. Si tienes buenas cartas y por ello te las vas guardando, ¿de qué te sirven sino las tiras? de nada. Es lo mismo que si tienes grandes dones y no los aprovechas. Uno tiene dones y debe explotarlos para su bienestar y el de los demás. Si están ahí será por algo, ¿no?

Si te quedas con tus cartas, las ocultas, solo tú sabrás que están, conocerás las que los demás te quieren desvelar, pero ellos se mostrarán desconfiados contigo también y no te querrán mostrar muchas cartas de las suyas que a otras personas si les enseñan. Para que alguien confíe en ti, primero tendrás que confiar tú en él. Además, no mostrar las cartas es trampa, porque tu puedes ver algunas de los demás y tú no las enseñas, o sea que vas con ventaja. Aunque a la larga sales tú perdiendo...

Mostrar todas las cartas es asegurarte la última posición. Estas más vulnerable que nunca. A veces hay que tener un poco de desconfianza. El toque de desconfianza entre las personas no debe ser excesivo, pero si necesario, la desconfianza nos asegura nuestra supervivencia en muchos casos. 

Pero al final todo eso da igual, porque la vida NO es una partida de poker, las personas no deberíamos competir entre nosotros, ni ganar, ni perder, simplemente amarnos. 





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